Mikael y Arthur una amistad de un perro y un humano llena de valentia

Mikael y Arthur una amistad de un perro y un humano llena de valentia

Este recorrido por Ecuador incluyó zonas como el Pacífico, los Andes y la selva amazónica, con lo que tanto humanos como cánido debieron enfrentarse a ríos, montañas, lugares donde el lodo llegaba hasta las rodillas.


“Pensé que tenía apetito y le di una albóndiga. Pensé más en él. En un instante de reposo, el can estaba completamente fatigado, conque abrí 2 latas de comida y se las di, pues no había comida en la selva”.

Los organizadores le advirtieron al equipo que su seguridad y la del perro corrían riesgo, puesto que debían recorrer prácticamente sesenta quilómetros en un kayak, conque los hombres decidieron dejarlo…


Mas su sorpresa fue mayúscula cuando subieron al kayak y comenzaron a avanzar ¡y el can se lanzó al agua y comenzó a nadar para intentar alcanzarlos! Ante esto, Mikael decidió no abandonarlo, con lo que lo subió a bordo.

Lógicamente que el cariño medró, conque el equipo decidió darle un nombre a su nuevo compañero: “Arthur”, y asimismo se detenían para nutrirlo y dejarlo reposar, si bien esto les afectase en su competencia.

Esta clase de ademanes fueron jaleados por los espectadores de esta carrera extrema, quienes asimismo estaban sorprendidos por la fortaleza de esta simpático animal.

Después de 6 días de una extenuante competición, todo acabó, mas no la amistad entre Mikael y Arthur, sino era solo el comienzo.

Una vez concluido el acontecimiento, llevaron a Arthur al veterinario a fin de que lo revisasen totalmente, y de esta manera poderlo llevar a Suecia, donde vive Mikael, en tanto que no deseó separarse más de él.

Debieron efectuar una serie de trámites burocráticos, que sostuvieron al equipo múltiples días más en Ecuador, a fin de que le dejaran a Arthur viajar en el aeroplano.

Y eso solo fue en América del Sur; faltaba enfrentarse a las duras reglas europeas sobre el traslado, cuando el equipo y su piloso compañero aterrizaron en Suecia.

Para poder ingresar a Suecia y también irse a casa de su amigo, Arthur estuvo en cuarentena en un centro de aislamiento, para asegurarse que no era portador de ninguna enfermedad. Ahí Mikael se dio cuenta que su amigo no estaba tan bien:

“Estaba en mal estado cuando lo recogimos. Tenía heridas grandes y sangraba, debido a los parásitos que tenía. El veterinario me explicó que Arthur venía sufriendo de esas heridas, cuando menos desde hacía seis meses”.

Desde Ecuador, un veterinario le había suministrado antibióticos y curado ciertas heridas, no obstante, no se podían evitar las reglas suecas, con lo que debieron soportar los cuarenta días en que Arthur estuvo bajo atención médica, hasta el momento en que al fin ¡pudieron reunirse nuevamente!

Y ahora sí, a vivir una nueva historia de amistad, y ¿por qué razón no?, prepararse para la próxima competencia, a donde seguro va a ir Arthur.

“Yo fui a Ecuador para ganar el campeonato; en cambio, tengo un nuevo amigo”.

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